La carta de presentación genérica: cuándo ayuda y cuándo delata que no la escribiste tú
Usar IA para acelerar la carta de presentación es razonable — escribir una desde cero para cada oferta consume tiempo que a veces no compensa. El problema no es usar la herramienta, es cómo se usa.
Lo que se nota a la legua
Frases genéricas tipo "estoy muy interesado en esta apasionante oportunidad" sin ninguna referencia concreta a la empresa o al puesto son la señal más clara de que la carta salió de una plantilla sin revisar. Un reclutador con experiencia lo detecta en las primeras dos líneas.
Dónde sí ayuda la IA de verdad
- Estructura base. Generar un primer borrador con la estructura correcta (por qué encajas, qué aportas, cierre) ahorra el bloqueo de la página en blanco.
- Adaptar tono. Ajustar el mismo contenido a un tono más formal o más directo según la empresa, sin reescribir todo desde cero.
- Revisar antes de enviar. Detectar frases largas o poco claras que uno mismo no ve tras escribir varias cartas seguidas.
Lo que hay que añadir siempre a mano
Algo concreto que demuestre que se ha leído la oferta real: una mención a un proyecto específico de la empresa, una razón concreta por la que ese puesto en particular interesa, o cómo una experiencia previa conecta directamente con lo que piden. Eso no lo puede generar una IA sin que se lo des tú primero — y es la parte que de verdad diferencia una candidatura.
La regla práctica
Usa la IA para la estructura y el pulido, nunca para el contenido específico. Si al leer la carta en voz alta podría enviarse tal cual a cualquier otra empresa cambiando solo el nombre, todavía le falta la parte que importa.
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